jueves, 12 de noviembre de 2009

El fútbol que se fue

Fue en pleno Invierno. 22 de Enero de 1995 para ser más exactos. Jornada 18 de liga, temporada 1994-1995, en el estadio del eterno rival.

Los recuerdos de esa tarde-noche de fútbol se muestran vívidos en mi memoria. Eran otros tiempos, y no sólo en lo deportivo. El Real Betis Balompié era un recién ascendido que estaba haciendo una muy buena temporada. Los palanganas estaban consolidados en la división y se sentían claros favoritos para darnos un buen repaso, pese a estar por debajo en la clasificación durante prácticamente toda la temporada. Al frente de la nave verdiblanca, el inigualable Lorenzo Serra Ferrer.

Decía que eran otros tiempos porque yo estuve en el estadio y lo que viví se perdió hace tiempo. Hace ya casi quince años de aquello. Quedé con unos amigos (béticos y sevillistas) un rato antes del partido. Por parte bética creo que éramos ocho, el resto sevillistas. Recuerdo perfectamente el ir todos de fiesta. Con nuestras banderas, bufandas y camisetas, por la calle, cantando y disfrutando. Hoy en día, lamentablemente, eso es impensable. Hoy no me atrevería a hacerlo; en cualquier parte te podrían meter en un lío los cafres de uno u otro equipo, y más adelante comentaré una anécdota que da fe de ello.

Llegamos al estadio y entramos por Gol Sur. Nuestros asientos (en esa época aún era piedra, nada de sillas de plástico) estaban en la parte alta del Gol Sur. Ni rastro de béticos alrededor ya que nos sacamos las entradas en el propio estadio y no íbamos con el resto de afición verdiblanca. Pero como decía, eran otros tiempos y no pasaba nada. Ocho béticos entre miles de sevillistas, las típicas bromas pero todo con corrección y ambas aficiones con ganas de pasarlo bien. Al fin y al cabo, fuese cual fuese el resultado después del partido nos íbamos a ir juntos a tomar algo.

Por entonces yo tenía 16 años. Creo que fue mi primer derbi en directo sin ir acompañado de ningún familiar. El caso es que el ambiente era espléndido. Buena prueba de lo que digo es que ocurrieron cosas que hoy se tomarían por escandalosas pero dentro de ese ambiente de guasa y fiesta no se le daba importancia. Por ejemplo, recuerdo perfectamente cuando estaban anunciando las alineaciones. Llegó el turno de los jugadores béticos y el estadio era un clamor de pitos, algo lógico. La anécdota se produjo cuando llegaron al nº3 del Real Betis Balompié, el gran profesional y que tan buen rendimiento ofreció en nuestro club, Josete. Pues bien, en el marcador donde estaban poniendo los nombres de los jugadores en lugar de "Josete" pusieron "Jódete". Esto, como digo, hoy en día provocaría un escándalo mayúsculo, sería portada de periódicos y se comentaría en los telediarios. Ese día, en cambio, recuerdo que lo vimos, nos reímos al igual que los palanganas y ya está, no le dimos más importancia.

Durante el partido no tuvimos el mínimo problema. Los palanganas animando a los suyos y nosotros a los nuestros. Y encima ganamos. Recuerdo esa galopada de Cañas, ese tosco Diego Rodríguez metiéndole la rodilla para evitar el recorte y el revolcón del roteño. Penalti. Alexis (uno de los mejores mediocentros que ha tenido el Betis, al menos el mejor de los que yo he visto jugar) ajustó el balón y Unzué nada pudo hacer a pesar de su buena estirada. 0-1 y para qué contaros. Ocho locos saltando, gritando y cantando y los sevillistas alrededor todos sentados, callados y mirándonos con cara de "con lo felices que nos las prometíamos y nos están dando pal pelo". De ahí al final aguantamos como campeones y fin del partido.

A la salida nada de incidentes. Con nuestras camisetas y bufandas por la Avenida Luis de Morales, béticos y sevillistas, unos eufóricos y otros cabizbajos, cada uno a su casa y guasa para una semana. Eso era un derbi. Ahora ya no. Y no sólo porque por culpa de Manolito y su lamentable gestión este año no vaya a haber derbis. Es que ya son otra cosa.

Años después, en el derbi que jugamos en el estadio palanganil cuando los dos equipos estábamos en segunda (temporada 2000-2001, 1-1 gol de Gastón Casas tras genial jugada de un jovencísimo Joaquín) pude comprobar de primera mano cómo había cambiado todo y la mierda que estaba ya instalándose en el fútbol (mierda=radicales=delincuentes). Quedé con unos amigos en la plazoleta de El Corte Inglés. Ya me habían advertido que el ambiente estaba enrarecido y era cierto. Estando en la plazoleta (con mi camiseta del Betis puesta pero debajo de un jersey para que no se viera, por lo que pudiera pasar) pasaron por delante mía un grupo de radicales palanganas que portaban un ataúd de cartón y encima una camiseta del Betis medio quemada. Por supuesto iban gritando que iban a matar a todos los béticos y demás gilipolleces que suelen escupir, no saben hacer otra cosa. Ese día me di cuenta que todo había cambiado. No se puede comparar el ambiente que rodeaba a los derbis antes con el odio que se respira ahora. El fútbol, para algunos, ha pasado a ser secundario y sólo les importa generar violencia. Sin ir más lejos, el pasado Domingo un bético de los que fue a Cádiz me contó cómo en una visita del Betis a la Tacita de Plata unos radicales le dieron una paliza con bates de béisbol a él y a unos amigos.

Antes iba a los derbis y lo pasaba muy bien (mucho mejor si ganábamos, evidentemente). Ahora sigo pasándolo bien en el fútbol pero es una pena tener que estar con mil ojos por culpa de esta gente.