Así sí, Betis. Víctor Fernández ha conseguido que el equipo timorato que se arrastraba por los campos de todo el país dirigido por el igualmente timorato Antonio Tapia se convierta en una máquina de precisión que desde el minuto uno de cada partido sale a machacar a los rivales. Esa ambición nos ha colocado a tres puntos del ascenso, algo impensable hace unas semanas.
Ante el Rayo todo salió como había planteado el míster. El equipo salió a comerse al rival, a ser protagonista del partido para no dar opción a un Rayo Vallecano que cuando quiso reaccionar ya iba perdiendo por dos goles. Jonathan Pereira y Sergio García pudieron adelantar al Betis en los primeros minutos pero el portero visitante evitó con dos grandes intervenciones el gol bético. El primero de la tarde llegó tras un impecable pase de la muerte de Sergio García que permitió a Jonathan Pereira marcar a placer. A partir de ahí el Betis no sólo no bajó el ritmo sino que siguió buscando la portería rival y obtuvo el premio del segundo gol, obra de Achille Emana a pase, nuevamente, de Sergio García. Poco más que contar de la primera mitad, el Rayo se estiró pero sin inquietar demasiado la portería de Goitia.
La segunda mitad comenzó nuevamente con el Betis volcado sobre el área rival. A los dos minutos de la reanudación Jonathan Pereira (cuarto gol del gallego) culminó una extraordinaria jugada colectiva verdiblanca. Nueva asistencia de un Sergio García que no marcó pero dio los tres goles del partido y se mostró muy activo, al igual que sus compañeros de ataque.
Desde ese momento el partido no tuvo color. La afición verdiblanca disfrutaba por fin de una plácida tarde con buen juego de su equipo y el Rayo Vallecano ponía más voluntad que acierto para acortar distancias. Lo consiguió gracias a un más que riguroso penalti decretado por Ontanaya López en el descuento.
Hay que destacar varios aspectos del encuentro:
- La afición, animando sin descanso, empieza a ver la luz al final del túnel tras varios meses de zozobra. A pesar de ello, no se olvidó de recordar a Manolito y sus muñecos que por mucho que entre la pelotita nadie les quiere.
- Sergio García, tres asistencias y mucha movilidad en ataque.
- Jonathan Pereira, cuatro goles desde su llegada, aporta además calidad y velocidad.
- Apuesta de juego ganadora: El estilo Víctor Fernández hace al equipo protagonista. Es evidente que la desventaja en la tabla y la mediocridad de la segunda división obligan al Betis a ir a por los partidos y la apuesta ofensiva del maño está dando sus frutos. Jugando de esa forma pocos puntos se le van a escapar a los de Heliópolis.
- Lamentables los incidentes que se produjeron a mediodía en los aledaños del estadio. Los implicados, unos y otros, son gentuza, escoria indigna de vivir en sociedad y que deberían ser desterrados de una vez y para siempre del fútbol.
Por fin podemos decir que el Betis está en el buen camino. Si antes no podíamos descartar el ascenso pese a los malos resultados ahora no debemos echar las campanas al vuelo pero sí sentir un prudente optimismo. Paso a paso se están recortando las distancias pero la liga no permite ninguna distracción y ahora hay que centrarse en el partido del próximo Sábado ante el Irún. Sin prisa pero sin pausa, el objetivo está a nuestro alcance y las buenas prestaciones que ofrece el Betis de Víctor Fernández nos permiten soñar con estar entre los tres primeros a finales de Junio.
Real Betis Balompié: Goitia, Damià, Melli, Carlos García, Nacho, Arzu (Capi, minuto 63), Mehmet Aurelio (Iriney, minuto 57), Juanma, Emana, Jonathan Pereira y Sergio García (Pavone, minuto 56).
Rayo Vallecano de Madrid: Dani Jiménez, Coke, Salva, Pelegrín, Tito (Albácar, minuto 46), Míchel (Pachón, minuto 73), Movilla, Jofre, Quero (Susaeta, minuto 66), Rubén y Piti.
Goles: 1-0, minuto 16, Jonathan Pereira. 2-0, minuto 21, Emana. 3-0, minuto 48, Jonathan Pereira. 3-1, minuto 94, Piti de penalti.
Árbitro: Ontanaya López (colegio castellano-manchego). Amonestó a los locales Carlos García, Mehmet Aurelio, Melli y Emana y a los visitantes Coke y Pelegrín.
Incidencias: Unos 28000 espectadores en el Benito Villamarín. La afición disfrutó con el juego de su equipo pero no se olvidó de los mandamales béticos, pidiendo una vez más la marcha de Manolito.